Bienaventurados aquellos que desean ver la verdad y encontrarse a sí mismos dentro del Amor Divino del Padre, que es el suyo propio y así mismo reflejar ese amor y expandirlo a los demás, haciendo una gran cadena de paz, de luz y de amor.
Sean bienvenidos a esta unificación benevolente de amor.

María Magdalena

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